La hoja de ruta de Peter Lim para vender el Valencia pasa por Ron Gourlay

Alejandro Domínguez

Anoche saltó la sorpresa en Valencia. La llegada de Ron Gourlay para ser CEO de fútbol del Valencia tras la «cumbre» de Singapur, el silencio que rodeaba la actualidad valencianista… todo es parte del maquiavélico plan de Peter Lim para vender el Valencia. No es un secreto que el club está en venta, y comunicados como el de ayer son la muestra de cómo llegará el de la venta del club, con secretismo y cuando a Peter Lim le venga en gana o llegue la oferta adecuada para sus intereses.

La hoja de ruta de Peter Lim está llegando a su final

En el ámbito económico, la reestructuración de la deuda y orden de los pagos por el préstamo de Goldman Sachs sitúan el club, a corto plazo, en una situación más cómoda para levantar intereses de compra de las acciones. El segundo préstamo para realizar el Nou Mestalla reactivará las obras, con el objetivo de que algún inversor lo termine tras la compra. Con todo ello prácticamente cerrado, Peter Lim marca como concretado ese proceso, uno de los que había en su hoja de ruta para conseguir el mayor rédito económico posible.

En el ámbito deportivo, no es un secreto que el Valencia está en un momento díficil. La desinversión y descapitalización deportiva han hecho mucho daño a la entidad, que esta próxima temporada será la sexta sin jugar competición europea. El momento clave llegó en diciembre, tras la destitución de Rubén Baraja. El club buscaba entrenador, Corona se sentó con Quique Sánchez Flores, pero la decisión ya estaba tomada en Singapur. Ron Gourlay, amigo de Peter Lim y empresario británico, con más de 20 años de experiencia en el fútbol de élite, recomendó fichar a Carlos Corberán, entrenador que conocía y de hecho fichó para su West Bromwich. El consejo fue bordado, ya que Corberán y su staff salvaron al Valencia cuando estaba colista y luchó en las últimas jornadas por la clasificación europea.

Un club en primera división no vale lo mismo que en segunda y Corberán salvó la inversión de Peter Lim gracias al consejo de Ron Gourlay. Y ahora le llega la recompensa al británico, que es nombrado CEO de fútbol del Valencia. Pero Lim no solo le premia por ello, ya que esta incorporación también entraba en su hoja de ruta. Gourlay conoce inversores, empresarios y es un hombre de fútbol. Su última etapa fue en Arabia Saudí, en el Al-Ahli. Ni un mes ha pasado desde que dejó el cargo.

Y no solo eso, ¿recuerdan en diciembre cuando de repente aparecieron más de 10 millones de euros para pagar la cláusula de Corberán, el despido de Baraja y las incorporaciones de Sadiq, Aarons e Iván Jaime? Todavía no sabemos la naturaleza de ese dinero, pero aquí hay muchas piezas que encajar.

Como dato, Ron Gourlay ha estado involucrado en varios clubes durante períodos de cambios significativos en la propiedad o en la estructura ejecutiva. Su experiencia en estos entornos sugiere una capacidad para navegar y gestionar transiciones complejas en el ámbito del fútbol profesional. Reading y West Bromwich han sido esos clubes en los que su llegada anticipó una venta.

Su llegada podría interpretarse como un intento de profesionalizar la gestión del club y preparar una eventual venta o cambio de rumbo tras una etapa de inestabilidad. Son conjeturas, pero la realidad es que tras esta incorporación, Carlos Corberán tendrá más peso en las decisiones deportivas.

Los tres caminos este verano: inversión y preparación a la venta, acuerdo en la sombra o trilerismo

Analicemos uno a uno qué es lo que podría pasar este verano tras la llegada de Ron Gourlay:

Inversión y preparación a la venta: La llegada del británico, involucrado en períodos de cambios, puede ser señal de aumento de inversión con el objetivo de clasificarse para Europa, aumentar el interés de los inversores y vender. El perfil de Gourlay encaja con el intento de profesionalizar la gestión del club y preparar una eventual venta. Ya lo ha hizo en Reading o West Bromwich.

Acuerdo en la sombra: La llegada de capital en diciembre, tras más de un lustro sin inversión, fue una noticia que sorprendió a todos. El propio Ron Gourlay aconsejó el fichaje de Corberán y el Valencia se gastó más de 10 millones de euros para pagar la cláusula de Corberán, el despido de Baraja y las incorporaciones de Sadiq, Aarons e Iván Jaime. Nadie sabe qué acuerdos o con quién se reúne Peter Lim, pero es evidente que nadie quería que el Valencia bajara a segunda división. ¿Un acuerdo en la sombra con una hoja de ruta antes de la compra de las acciones? ¿Un club en Europa con todo arreglado en todos los ámbitos como condición de compra? Podría encajar.

Trilerismo de Meriton: 11 años de engaños dan para muchas historias como el reset o las falsas promesas. Podría ser de nuevo un movimiento maestro para engañar al valencianismo, una vez más. Que esto no signifique más que dar un cambio de aires a la dirección y desviar la atención. No me sorprendería.

Las conjeturas solo son eso, conjeturas y reflexiones de un análisis de los movimientos. También hay realidades, como que Carlos Corberán es el auténtico beneficiado del movimiento, al que le entregan las llaves del proyecto deportivo, que trabajará codo con codo con Gourlay. Corona y Solís quedan relegados a un segundo plano, pero de momento se quedan en el club. Y este es el puzzle que debemos montar próximamente. El 1 de septiembre saldremos de dudas en cuanto a la inversión y, espero que pronto, sobre el final de esa hoja de ruta y la venta del club. No será este verano, pero con Peter Lim nunca se sabe. Si llega la oferta adecuada será en cualquier momento.

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