Víctor Huerta (@victorhueerta)
La vida son decisiones. Y a Valencia Basket le toca decidir con que temporada estrena el Roig Arena la temporada que viene: la Euroliga o la Basketball Champions League (BCL).
Desde el prisma más superficial posible, la decisión parece sencilla: el equipo ‘taronja’ lleva años y años peleando por oportunidades en Euroliga como para, ahora que se le ha vuelto a presentar otra, decantarse por la BCL.
Pero no es así de sencillo. Ahí entra una tercera competición, la NBA europea que ha pasado de rumor a realidad para el curso 2027/28. La mejor liga del mundo tendrá una sucursal en el viejo continente y contará con sus mejores equipos.
Esta liga, va de la mano de la FIBA (Federación Internacional de Baloncesto) que es la organizadora de la BCL por lo que habría que jugar esta competición a modo de previa de la NBA.
La Euroliga le ha ofrecido tres años a Valencia Basket a un precio de dos millones por cada uno de licencia. Así que no se podría jugar dos años de Euroliga y luego pasarse a la NBA, hay que decantarse por una vía porque se puede dar la posibilidad de cuando el equipo valenciano se quiera subir al barco de la mejor liga del mundo, se encuentre ya en otro puerto.
Contexto dado: la apuesta de Valencia Basket debe ser la NBA europea. Es duro jugar dos años de BCL porque cuando tu objetivo es igualarte a Madrid, Barça y Baskonia, las circunstancias te obligan a elegir jugar con Murcia y Manresa. Pero esos dos años de hambre supondrán manjares a largo plazo.
El Roig Arena juega un papel fundamental en que Valencia Basket esté dudando qué hacer. Estrenar el mejor campo de Europa con una competición para nada a la altura puede ser una desilusión tremenda, pero es que jugar Euroliga es posponerla para dentro de tres años.
Eso es lo que la afición tiene que entender. Que, aunque dos años de BCL puedan parecer aburridos, es la única llave que hay para que el logo de la NBA aparezca en el suelo del Roig Arena y en las camisetas de Valencia Basket.
No sólo tiene que hacer un ejercicio de comprensión el aficionado, también el club. Si se decide jugar BCL, deben volver a bajar el precio de los abonos. Es un tema que lleva nutriendo el club de polémica desde que se conocieron sus precios y que, a pesar de los diferentes cortafuegos que ha aplicado Valencia Basket, aun rodean la actualidad ‘taronja’.
Por lo tanto, si Valencia Basket piensa en el futuro va a tener que pasar por un camino de barro, lleno de piedras y en el que posiblemente te llueva. Pero tras esos dos años, levantará la vista y verá el Olimpo. Allí, por fin, se sentará en la mesa de los mejores equipos de Europa.





