Alejandro Domínguez
El Valencia CF continúa haciendo un mercado a salto de mata, sin una hoja de ruta clara ni una planificación a la altura de lo que debería ser el Valencia CF, algo a lo que Meriton ya ha acostumbrado a todos. El prestigio del club sigue decayendo con clubes, agentes y jugadores, y cada vez es más díficil creer al Valencia o hacer una operación con el club.
Con la llegada de Raba, Agirrezabala y Copete, el Valencia declinó y dejó tirado a Fonseca cuando ya tenía un acuerdo con el jugador uruguayo y el Club León mexicano. Tras ello, la idea es firmar un ‘9’ para completar una delantera en la que solo se encuentra Hugo Duro y el descartado y lesionado Alberto Marí. Una de las apuestas era Iván Azón, jugador con el que el Valencia y el Como han negociado para traer cedido con opción de compra, pero opción que en las últimas horas se ha parado y el jugador ha dado un ultimátum al Valencia, sabiendo como se mueve el club de Mestalla.
Otros tres jugadores a los que ha llamado Corberán son Cyle Larin, delantero con el que el RCD Mallorca no cuenta; Borja Iglesias, la opción deseada por Carlos Corberán como número uno en la lista; y Umar Sadiq, el ya conocido. Pero hay problemas en las tres negociaciones. En la del canadiense, el jugador cobra 4 millones de euros brutos, una cifra alta para los estándares del club y, además, el conjunto bermellón demanda un millón de euros de cesión, algo a lo que el Valencia no accede. Por otra parte, Borja Iglesias está esperando al Celta, que es su opción número 1, pero no cierra la puerta al club de Mestalla. A Sadiq la Real Sociedad no le deja, de momento, salir cedido. El jugador quiere jugar en Mestalla, pero está molesto con que el Valencia no apueste por él porque piensa que por 4 o 5 millones podría salir del club txuriurdin.
¿Cuánto está dispuesto a esperar el Valencia? Pues nadie lo sabe, porque el mercado del Valencia es a salto de mata. No tiene jugadores de calidad convencidos para firmarlos las últimas semanas de agosto, trata de cerrar otras opciones entre medias que finalmente no se cierran y las deja tiradas. De nuevo, un bochorno más y una meritonada más en un club absolutamente secuestrado y en el que el máximo accionista no va a poner ni un céntimo más, teniendo la posibilidad de avalar para subir el nivel de gasto sin gastárselo.





