Javier Richart
Mientras la primera plantilla del Valencia CF se encuentra concentrada en Girona para disputar el próximo sábado el primer partido de la pretemporada, en los despachos del conjunto che hay mucha preocupación respecto a la planificación deportiva. El desplante de Thomas Meunier, que ha dejado tirado a los de Mestalla para irse al Sunderland cuando ya estaba todo acordado, va a suponer un antes y un después.
El Valencia tenía en mente hacer una buena inversión en la zona de ataque, especialmente en las posiciones de extremos y delanteros. El hecho de fichar a Meunier sin pagar un traspaso daba un buen refuerzo en una posición necesario sin hacer un gran desembolso.
Sin embargo, tras romperse la operación del lateral belga, el Valencia tendrá que gastarse el dinero en un buen lateral, y esa cantidad no se podrá destinar al otras posiciones que el club tenía pensado reforzar. La otra opción es traer un lateral derecho de bajo coste, pero que no dé el nivel, y aumentar la calidad en la zona de ataque.
En el club están nerviosos, y este cambio de planes ha destrozado la hoja de ruta que el Valencia llevaba trabajando durante el último mes. Los objetivos del equipo para la próxima temporada podrían cambiar, aunque aún se sigue sin reconocer cual será la ambición de cara a la siguiente campaña.




