Josep Moreno (@josepmoreno_21)
El Valencia CF Femenino ha consumado su descenso a la primera RFEF tras una temporada decepcionante, marcada y propiciada por una profunda crisis deportiva e institucional. Tras empatar a uno frente al Levante Badalona en la penúltima jornada de liga y tras casi dos décadas en la élite del fútbol femenino español, el club ha sucumbido no solo a una crisis deportiva, sino también al abandono por parte de sus dirigentes.
Desde las primeras jornadas de la temporada, el Valencia Femenino se instaló en la parte baja de la clasificación de donde no encontró la manera de salir. El equipo no ha sabido aprovechar las oportunidades en ataque con tan solo 21 goles en toda la temporada, así como tampoco ha sido contundente en la línea defensiva con un total de 44 goles recibidos, es decir el equipo encaja 1,57 goles por partido.
Mas allá de lo deportivo, la situación de Valencia Femenino esta tremendamente marcada por la dejadez institucional. El máximo accionista ha evidenciado una total falta de compromiso con la sección femenina. La inversión esta temporada ha sido mínima, jugadoras clave como Fiamma Benitez, María Molina e Ivonne Chacón abandonaron el club sin ser reemplazadas por futbolistas de nivel similar, además las decisiones técnicas han dejado en evidencia una falta total de planificación.
En lugar de apostar por un proyecto sólido, el club optó por fichajes de bajo perfil y por técnicos sin experiencia en la máxima categoría. La temporada empezó con José Luis Bravo en los banquillos del equipo, pero frente a los malos resultados fue cesado y sustituido por Cristian Toro (viejo conocido de la afición valencianista) quien no supo revertir la situación.
La sensación actual entre la afición es de abandono total. Tanto el primer equipo masculino como el femenino parecen navegar sin rumbo, sin una dirección deportiva clara ni un interés real por construir unos equipos competitivos capaces de pelear por todas las competiciones.
El descenso obliga al Valencia CF Femenino a replantearse su futuro desde los cimientos. Para regresar a la élite se necesitará mucho más que buenas intenciones: hará falta una inversión real, una apuesta por el talento y, sobre todo, un compromiso institucional que ha estado ausente durante demasiado tiempo.
El desafío ahora es levantar un proyecto que devuelva la ilusión a la afición y que haga justicia a la historia de un club que, durante años fue referente en el futbol femenino español, pero con Meriton será muy difícil.





