Con los deberes hechos, Mestalla se ilusiona con Europa

Josep Moreno (@josepmoreno_21)

El Valencia CF ganó el pasado fin de semana por 2-3 a la UD Las Palmas en un partido donde el resultado no estuvo cerrado hasta el pitido final. Los de Corberán sacaron los tres puntos en un campo, el de Gran Canaria, donde no ganaban desde hace 23 años, una tónica que va siendo habitual en el equipo che, ya rompieron la racha de derrotas en el Bernabéu no hace tanto.

Con esta victoria el equipo suma ya 42 puntos y se sitúa 12º en la clasificación general de La Liga, se aleja así definitivamente de la zona de descenso y consigue el ansiado objetivo de la permanencia. Con la zona baja de la tabla ya lejos y con la racha de nueve jornadas sin perder, ahora sí que sí, está permitido soñar con competiciones europeas por el Camp de Mestalla.

Y es que, aunque pueda parecer algo extraño, el Valencia actualmente se encuentra a tan solo dos puntos de la clasificación a la previa de Conference League, plaza que, de momento, ocupa el Rayo Vallecano de Iñigo Pérez.

El gran artífice de este buen momento es el entrenador de Cheste Carlos Corberán, quien ha sabido darle una vuelta de hoja a la plantilla y a la situación del equipo. Cuando el entrenador tomo el equipo en diciembre, el Valencia sumaba solo 12 puntos en liga y se asentaba en la parte baja de la clasificación, tras unos meses, el equipo ha sumado 29 puntos en la segunda vuelta, cifra tan solo superada por equipos como Barcelona, Real Madrid y Betis.

Este renacer del conjunto valencianista ha devuelto la ilusión a una afición que no vivía una racha así desde hace años. Mestalla, que tantas veces fue escenario de frustración y protestas, se ha transformado en un fortín donde reina la esperanza. Los cánticos de aliento han sustituido a los silbidos, y la comunión entre grada y plantilla se siente más viva que nunca. Con Corberán al mando, el Valencia ha encontrado no solo resultados, sino también una identidad clara basada en el trabajo colectivo, la intensidad y el compromiso.

A falta de cuatro jornadas para el final, el objetivo europeo ya no es una quimera, sino una meta tangible. El calendario presenta duelos directos que pueden decidir el futuro inmediato del club, pero lo más importante es que el equipo llega en un momento dulce, con confianza, ambición y una plantilla comprometida. Si es verdad que hace unos meses el futuro del equipo estaba en el aire, ahora el valencianismo tiene más que nunca permitido soñar con Europa.

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