Javi Guerra: evolución de un talento bajo dos miradas

Josep Moreno (@josepmoreno_21)

Desde su irrupción en el primer equipo del Valencia CF, Javi Guerra ha captado la atención de propios y extraños como una de las grandes joyas sacadas de la cantera che, es por eso por lo que tuvo intereses de equipos como el atlético de Madrid. Su evolución ha sido palpable y notablemente al alza, aunque ha estado condicionada por el contexto táctico propuesto por sus entrenadores.

El contraste entre su etapa con Rubén Baraja y la actual con Carlos Corberán al mando del equipo evidencian como el entorno táctico puede potenciar o condicionar las virtudes de los jugadores jóvenes.

LA CONSOLIDACIÓN CON RUBEN BARAJA

Durante la pasada temporada y con el entrenador vallisoletano en los banquillos blanquinegros, Guerra encontró un contexto propicio para consolidarse en el primer equipo. Durante esa campaña Javi Guerra disputó 31 partidos en LaLiga en los que logró anotar 4 goles y asistir en hasta 4 ocasiones.

Por aquel entonces el contexto táctico era muy diferente al actual, se centraba en un enfoque directo y vertical con énfasis en las transiciones rápidas y la explotación de las bandas. En este contexto, Guerra tenía la función de dar equilibrio al equipo y centrarse tanto en la contención como en la distribución de pelota, pero la falta de una posición fija hizo que el jugador no se sintiera cómodo en el terreno de juego.

Rubén Baraja no supo encontrarle una posición fija en el terreno de juego que maximizara su rendimiento, el jugador paso de interior por la banda izquierda al centro del campo, donde el jugador mostró su mejor versión, aunque llegó a jugar también de segundo delantero o falso extremo, pero la falta de continuidad en una posición especifica y los constantes cambios tácticos del equipo afectaron al rendimiento del de Gilet.

LA TRANSFORMACIÓN CON CARLOS CORBERÁN

La llegada del entrenador de Cheste al banquillo valencianista ha supuesto una transformación en el estilo de juego del jugador. El nuevo técnico ha apostado por un sistema más elaborado y ofensivo, donde Guerra ha sido reubicado en un rol de mayor creatividad y llegada al área rival.

Esta temporada, el 8 del Valencia ha disputado 25 partidos con 3 goles y 3 asistencias y con una valoración media de 6,8 según “Flashscore”. Aunque su mejora viene más en lo cualitativo y en lo creativo, puesto que promedia 1,67 regates exitosos cada 90 minutos y 2.07 conducciones progresivas que ayudan al equipo de Corberán a avanzar dentro del terreno de juego.

Además, en lo ofensivo también supone un rol importante con 1,7 disparos por partido, 0,67 de ellos a puerta lo que evidencia su nueva faceta como llegador y generador de peligro llegando desde segunda línea, rasgos potenciados gracias al estilo de juego de Corberán.

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