Javier Richart
Este miércoles 20 de mayo de 2026, el Camp de Mestalla cumple 103 años de historia como el feudo que más partidos ha acogido en toda la historia de la Primera División. En total, han sido 1505 encuentros que, con el del FC Barcelona de la última jornada, serán 1506, en los que ha sido la casa de todos los valencianistas.
Un aniversario que llega para ser el penúltimo de su historia. El traslado al Nou Mestalla hará que en el verano de 2027 llegue la imagen para la que nadie está preparado. El derrumbe del estadio más mítico del fútbol español causará unos sentimientos muy fuertes entre las miles de personas que lo consideran su casa.
Este 103 cumpleaños llega tras otra nueva temporada mediocre del Valencia de Meriton, donde el equipo ha estado luchando por la permanencia hasta la penúltima jornada. Sin embargo, existe una mínima opción para que los de Corberán se clasifiquen para la Conference League y puedan despedirse de su estadio en la tercera competición europea.
Además, durante toda la temporada la afición valencianista no ha dejado de acudir al que muchos consideran su hogar. A pesar de que algunos, en forma de protesta a Peter Lim, han decidido dejar de ir a Mestalla, existen otros aficionados que se resignan a permitir que les echen de su casa. De hecho, una vez más, la afición blanquinegra ha vuelto a encabezar los mejores registros de asistencia de LaLiga, superando los 45.000 espectadores en la mayoría de los encuentros.
Una fidelidad de la afición que contrasta con el abandono del club y de la gente que está al mando. Mestalla celebra su 103 aniversario en un estado de absoluto abandono, con una falta de mantenimiento evidente que se refleja en la suciedad y en ejemplos como la aparición de ratas, los escudos rotos en los balcones del estadio o la desaparición de las históricas banderas que, durante toda la historia, marcaban la clasificación liguera.
Mestalla cumple sus últimos años siendo ninguneado e insultado por el mismo club que debería mostrarle el respeto que merece. Un estadio que ha sido utilizado para que otros se aprovechen con un pelotazo urbanístico que enriquece a los que deberían servir al Valencia y no servirse de él.





