
Vicente Sobrino
Rechazada la novillada anunciada de Talavante, llegó una para sustituirla de Guadajira. Un lote hermoso de utreros, cuajados, lustrosos, que por corrida de toros bien podría pasar en plazas de tercera incluso en alguna de segunda. Pero solo fachada en ese impecable encierro. Sosos, faltos de chispa, con las fuerzas más que justas, aunque obedientes. Llegaron a la muleta ahogados, al paso, sin terminar la embestida, pero con bondad infinita. Uno, el que cerró la función, el más ofensivo de todos, pareció tener más fuelle, aunque su matador no terminó de cogerle la distancia.
De los tres espadas, el catalán Mario Vilau salió mejor parado. Hasta tres veces se fue a portagayola a recibir a sus novillos, a los dos que mató y al titular quinto que volvió a los corrales por su manifiesta invalidez. Decidido, chorreándole las ganas por todos los poros de su cuerpo, Vilau plantó cara con la disposición rabiosa de un novillero que quiere abrirse paso. A su primero le obligó de todas las maneras posibles, y tiró de él bien por el lado izquierdo. Las cercanías finales llegaron mmucho a la gente. En el quinto no hubo tanto arrebato, pero volvio Vilau a quedarse quieto, a aguantar los parones del novillo, a meterse entre los pitones y a mostrarse muy ambicioso, pero ya con el de Guadajira muy parado. No mató bien a ninguno de los dos, por lo que el ambiente se quedó algo frío.
Marco Polope le sacó pases sueltos al sexto, el único que pareció tener más gasolina. Siempre al hilo del pitón, logró muletazos estimables aunque sin ligazón, de uno en uno. Contó con la ayuda del paisanaje, pero sin terminar de rematar nada. Un marmolillo fue el tercero, al que recibió a porta gayola, y Polope cumplió, simplemente.
Destellos en el mejicano Emiliano Osornio pero poco más. Muy frío en ambos novillos, no logró calentar el ambiente en ninguno de sus dos turnos. Sin relieve. Lo mejor la magnífica estocada al
cuarto, que le hizo rodar sin puntilla.
Ficha del festejo
Novillos de Guadajira, el quinto como sobrero, de excelente presentación, con cuajo y bien
armados en general. Discretos en varas, aunque derribara el segundo. Sosos, sin emoción, pero muy nobles y obedientes,
Emiliano Osornio: estocada desprendida (silencio); gran estocada (saludos).
Mario Vilau: dos pinchazos (vuelta ttras petición); pinchazo y seis descabellos (saludos tras aviso).
Marco Polope: pinchazo y estocada (silencio); estocada hábil y descabello (vuelta tras aviso).
Plaza de Valencia, 8 de marzo. Segunda de Fallas. Menos de media plaza.