Toros nobles pero sin fuerza de La Quinta

VICENTE SOBRINO
La de La Quinta no fue, ni mucho menos, la corrida que por estas mismas fechas se lidió en Valencia en las Fallas de 2025. Aquella estuvo cargada de emoción; a esta le faltó, sobre todo, emoción precisamente. Y fuerzas. Porque los seis estuvieron casi al límite de sus posibilidades físicas. El tercero por ejemplo, volvió a los corrales por su manifiesta invalidez. Y el mismo camino debió seguir el cuarto, al que el presidente mantuvo incomprensiblemente en el ruedo. Lo mejor que tuvieron fue su nobleza. Sin límites. Santos varones los seis.
Y de esos seis los hubo con posibilidades reales de triunfo: primero, segundo y sexto. Los tres fueron muy obedientes en la muleta, no tuvieron la chispa propia del encaste “santacloma”, pero se ofrecieron sin condiciones a sus matadores. El mejor parado fue el debutante David de Miranda, en el toro que cerró la corrida. Fue el toro de más volumen, el más hecho de los seis. Y noble hasta la santidad. De Miranda, debutante en Valencia, anduvo fino con él. Logró momentos de toreo suave, pero sin arrebatar a pesar de que desde el tendido se celebraba como gran acontecimiento cualquier muletazo. La buena estocada final, le valió el premio de una oreja. Oreja de consolación.
Fortes anduvo pulcro y aseado con el toro que abrió la función. Sin despeinarse. También frío. Correcto pero sin llegar. Y Román en el segundo, otro de los toros más potables, quiso y pudo a medias. Lo cogió siempre en la muleta en la larga distancia, lo que hizo que el toro acusara hacer tanto viaje. La faena se diluyó poco a poco.
Los otros tres toros apenas cuentan; ni tampoco los toreros. Al inválido cuarto, que el presidente mantuvo en el ruedo sin ningún sentido, lo pasaportó sin pena ni gloria. Por cierto, todavía no se sabe por qué tan tullido animal lo brindó a Enrique Ponce. Incomprensible.
Román volvió a empeñarse en torear en la larga distancia al quinto, que le costó embestir por ello a pesar de su nobleza. Los rodillazos finales, a la desesperada, no funcionaron en la gente.
Y De Miranda en el tercero bis, otro de los toros mantenido entre alfileres, también pasó de puntillas.
Las ovaciones más fuertes de la tarde se las llevó Fernando Sánchez, por sendos pares a segundo y quinto toro. Saludó desde el tercio, honor al que se sumaron por pura inercia Gómez Escorial, en el segundo, y César Fernández, en el quinto.
FICHA DEL FESTEJO:
Toros de La Quinta, el tercero lidiado como sobrero, desiguales de tipo, muy nobles, sosos y con las fuerzas muy justas. Primero, segundo y sexto, los más potables. Discretos en varas.
Fortes: estocada baja -aviso-, otra estocada y dos descabellos (silencio); estocada desprendida
(división).
Román: estocada perdiendo muleta (saludos); pinchazo, estocada -aviso- y dos descabellos
(silencio),.
David de Miranda: pinchazo y bajonazo (silencio); estocada (oreja).
Segundo festejo de Fallas. Viernes 13 de marzo. Casi tres cuartos de entrada