Tomas Rufo se despide del público al final del festejo.
Comunicación Espacios Nautalia 360

VICENTE SOBRINO

Un mano a mano de guante blanco entre dos toreros que no se molestaron durante la lidia: Borja Jiménez y Tomás Rufo. Y un final con conato de escándalo porque la señora presidente del festejo no concedió sendas orejas a Rufo en sus dos primeras bazas. Se abre el debate de la concesión de orejas. Y la primera pregunta es: ¿había suficiente petición de pañuelos o era más escandaloso el ruido y el griterío? Segunda pregunta: ¿sabe de verdad el público cuando debe pedir o no la oreja?

Porque en esta plaza se han pedido mayoritariamente trofeos después de estocadas infames, bajonazos y otras lindezas estoqueriles. Polémica servida y debate sobre la mesa. Hagan juego, señores.

La corrida de Domingo Hernández tuvo presencia, kilos en demasía posiblemente, pero salió muy blanda. Sostenida entre alfieres. Al límite en la muleta. Y muy noble. El toro moderno, en fin. El toro de hoy en día. Y el mano a mano, que en la previa no tenía mucho sentido, en la realidad aún tuvo menos. No hubo competencia en quites; no hubo rabia por mojarle la oreja al otro. Todo muy educado. Pero sin rivalidad. Competencia cero.

Borja Jiménez porfió a lo largo de sus tres toros, pero no sacó nada en claro. Afanoso, pero estéril cuanto hacía. Su paso por estas Fallas, con tres toros de oportunidad, fue de puntillas. Tomás Rufo sí que sacó partido a sus tres toros, con diferentes matices. Ninguna de las tres faenas fue redonda, ni ligada. Pases sueltos, actitud, ceremonial entre tanda y tanda, porfía. Voluntad toda; brillantez, escasa. Le pidieron con fuerza as orejas de sus dos primeros toros, pero la presidencia negó tales trofeos. En el sexto, el más deslucido de los seis toros, no tuvo más remedio la presidente que conceder una oreja. Sonaba a compensación por la negativa anterior. La faena de Rufo a ese sexto, fue la de menos mérito de las tres. Por cierto, Rufo contrariado, rechazó el trofeo y lo arojó con rabia a la arena.

FICHA DEL FESTEJO:

Toros de Domingo Hernández, de correcta presentación, nobles pero muy blandos. No plantearon problemas

Borja Jiménez: silencio, silencio y silencio.

Tomás Rufo: vuelta al ruedo tras aviso y petición, vuelta al ruedo tras petición y oreja y tres vueltas al ruedo.

Octavo festejo de Fallas. Tres cuartos de entrada

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