Gran tarde del torero de Ayora en una excelente corrida de Victoriano del Río, con un toro de vuelta al ruedo

VICENTE SOBRINO
A veces el número d orejas cortado da lo mismo, para bien o para mal. Samuel Navalón cortó dos, una a cada toro, pero con un presidente de afición contrastada y sensibilidad, hubiera sacado por partida doble el pañuelo blanco. Pero da igual, en este caso, las orejas. Lo importante es la dimensión dada por el torero de Ayora en sus dos bazas. En sus dos toros, de clase ambos, sin duda, pero a los que había que entender para estar a su altura. Los toros buenos son los que descubren a los buenas (y malos) toreros. Y Navalón, ante dos buenos toros, excelentes, supo sacar el partido que tenían. Toreo puro, de verdadero valor, de asentar las zapatillas en la arena y no rectificar un ápice. Amor propio, como cuando después de cortar una oreja a su primero se fue a porta gayola a recibir al sexto. Querer ser, también. Una actuación rotunda de la que sale lanzado.
Talavante y Roca Rey fueron los testigos del aldabonazo de Navalón. Y poco más. Sobre todo en el caso de Talavante, académico sin pasarse y poco más. Roca engancho bien a su primero, al que exprimió aunque faltara algo de continuidad. La espada le privó de cortar algún trofeo. Con el sexto quiso, pero no dio la sensación de poder hacer lo que intentaba
FICHA DEL FESTEJO:
Toros de Victoriano del Rio, bien presentados, con clase y nobles. Al tercero se le dio la vuelta al ruedo en el arrastre.
Alejandro Talavante: silencio y silencio tras dos avisos.
Roca Rey: saludos tras dos avisos y silencio.
Samjuel Navalón: oreja y oreja
Tercer festejo de Fallas. Viernes 14 de marzo. Lleno de “no hay billetes”