
Vicente Sobrino
Si alguien pensaba que la corrida de Juan Pedro Domecq iba a estar a la altura de plaza y Feria, o soñaba, o no estaba en normales condiciones mentales. Una vez más, y se pierde la cuenta de cuantas van, los toros de este hierro fueron un engaño. De entrada, no tuvieron el trapio mínimo para una plaza y feria de primera. Y de remate, lo que ya se conocía: faltos de casta, fuerzas más que justas y comportamiento lamentable.
Aún así, Daniel Luque le cortó una generosa oreja al segundo. Todo por una faena entonada, algo acelerada en ciertos momentos. Lo mejor, el toreo con el capote con el que recibió al torete. Se estrelló con el deslucido quinto.
El resto de la corrida va directo a la basura. Castella, aburrido, sin chispa, se fue a porta-gayola a recibir a su primero. Salió limpio el trance del farol de rodillas, pero todo lo que vino después, tanto en ese toro como en el cuarto, no tuvo relieve alguno.
Emilio de Justo voceó en toda la faena al tercero para provocar la embestida. Puso voluntad el torero, pero el toro se negó a seguirle la pista. Con el sobrero que hizo sexto, estuvo animoso en medio de una faena jaleada con más guasa que de verdad.
Lamentable corrida de Juan Pedro Domecq. Se pierde la cuenta de sus fracasos continuos en Valencia y no hay derecho.
Ficha:
Seis toros de Juan Pedro Domecq, el sexto lidiado como sobrero. Sin presencia alguna. Faltos de casta. De comportamiento lamentable.
Sebastián Castella: dos pinchazos y bajonazo (silencio tras aviso); pinchazo y descabello (silencio tras aviso).
Daniel Luque: pinchazo y estocada pasada (oreja); media trasera y seis descabellos (silencio),
Emilio de Justo: estocada desprendida (silencio); dos pinchazos y estocada (silencio tras aviso).
Séptima de Feria. Media entrada.