Corrida de tres hierros diferentes, descastada y sin clase. Tres toreros impotentes

VICENTE SOBRINO

Venía la corrida con la resaca del día anterior, pero como siempre suele ocurrir, del éxtasis se pasó al tormento. La corrida de Jandilla, rechazados tres toros, fue remendada por otros tres, dos con el hierro del Puerto de San Lorenzo y otro con el de La Ventana del Puerto. Pero da lo mismo, que lo mismo da. Es decir, dos divisas diferentes pero el mismo material. Y de los cinco toros lidiados, uno, el cuarto, de Jandilla, fue el de mejor juego con diferencia. Humilló, tuvo fijeza y motor para aguantar una faena de Castella meritoria, porfiona, de inicio deslumbrante por la serie continuada de pases cambiados, pero con el fondo muy limitado. Hubiera tenido premio si mata pronto.

El resto del festejo fue muy plano. Aguado mostró su toreo distinguido en el tercero, pero sin continuidad. Elegante inicio de faena, destellos, apuntes de suavidad torera, pero tampoco remató.

El sexto, muy deslucido, apenas le dejó estar.

Manzanares entendió por momentos a su primero, que siempre apuntaba a marcharse de la muleta.

Consiguió hacerse con él, aunque no hubo relieve. El quinto no quiso y el alicantino tampoco. Y cuando uno no quiere, dos no riñen.

Abrió la corrida otro manso con las fuerzas justas. A su aire en la muleta, no dejó que Castella secentrara con él.

FICHA DEL FESTEJO:

Toros de Puerto de San Lorenzo (1º y 2º), Ventana del Puerto (3º) y Jandilla-Vegahermosa, el resto, desiguales pero correctos de presentación. Mansistos en general, faltos de casta pero sin ofrecer problemas insalvables. Nobles, también. El mejor, el cuarto de la tarde.

Sebastián Castella: pitos tras aviso y saludos tras aviso.

José María Manzanares: silencio y silencio.

Pablo Aguado: saludos y silencio.

Quinto festejo de Fallas. Casi tres cuartos de entrada

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