
Redacción Valencia Capital Radio
La artista visual Ana Ferrando García presenta su nuevo proyecto expositivo “Personas y lugares” en las Cervezas del Mercado de Colón. Una propuesta que invita al espectador a recorrer un diálogo entre pasado y presente a través de la fotografía intervenida y las técnicas mixtas. La muestra nace de un proceso personal de reflexión y de la recuperación de imágenes y recuerdos que, reinterpretados desde el presente, adquieren una nueva vida artística y se convierten en el punto de partida de cada obra.
Especializada en collage y en la combinación de fotografía, dibujo, pintura y objetos, Ana Ferrando ha desarrollado a lo largo de su trayectoria un lenguaje visual íntimo y experimental. Su obra transforma fragmentos cotidianos en narrativas híbridas, donde cada pieza busca un equilibrio entre intuición y construcción, explorando temas como la memoria, la identidad y las emociones.
En “Personas y lugares”, las fotografías funcionan como el eje central del proceso creativo. A diferencia de trabajos anteriores, donde los recortes y las imágenes diversas tenían mayor protagonismo, en esta serie la fotografía se convierte en el punto de partida desde el cual se construye cada obra. Pasado y presente se entremezclan en un diálogo íntimo y sincero que se abre también a la mirada del espectador.
Cada pieza ha sido trabajada de manera única, construyendo historias a partir de imágenes que evocan recuerdos, emociones y fragmentos de vida. Las obras combinan diversas técnicas y materiales: a partir de las fotografías, la artista incorpora dibujo, acuarela y collage, así como objetos cotidianos —botones antiguos, trozos de alambre, papeles o diferentes texturas—. También utiliza hilo, aguja y escritura, incluyendo fragmentos de textos propios que aportan nuevas capas narrativas y poéticas a las composiciones.
El origen del proyecto se sitúa en un periodo de reflexión creativa posterior a su anterior trabajo. Durante ese tiempo, la artista atravesó una etapa de autocrítica que dificultaba el inicio de una nueva serie. El punto de inflexión llegó con el hallazgo de una caja de zapatos llena de fotografías y recuerdos, tanto de familiares como de personas desconocidas. Al revisarlas, comprendió que ese material contenía el germen de su siguiente proyecto.
A partir de ese descubrimiento nace “Personas y lugares”, una exposición que propone un recorrido por la memoria personal y colectiva. Mirar hacia el pasado se convierte aquí en una forma de reconectar con las propias raíces y, al mismo tiempo, de reflexionar sobre cuestiones universales como el paso del tiempo, la fugacidad de la vida o la huella que dejamos en los demás.
Las obras plantean preguntas abiertas: qué dejamos atrás cuando ya no estamos, dónde quedan los momentos vividos —las risas, las miradas, los afectos— o hasta qué punto nos conocen realmente quienes nos rodean. En este sentido, rescatar estas fotografías y transformarlas en nuevas obras se convierte en un gesto profundamente poético: devolverles una segunda vida y construir nuevas historias a partir de fragmentos del pasado.
La artista, afincada en Valencia, descubrió su vocación a los 25 años en el taller de la pintora Mar Revert, donde comenzó a desarrollar su lenguaje personal. Desde entonces, ha trabajado como artista autodidacta, combinando la creación de obra plástica con el diseño de piezas y objetos que dialogan con su universo estético.
Entre sus exposiciones destacan “Si abres los ojos todo está ahí” (2025, Cafetería Sa Calma, Valencia), “Historias y sueños” (2024, La Casa de Patraix, Valencia), “De frío, belleza y sueños” (2016, Centro Cultural de Burjassot), “Pedazos de mí” (2016, Centro Cultural de Artana), “Único” (2014, Casa de la Cultura de Onda) y “El viaje” (2012, Hotel NH Las Artes, Valencia), además de diversas muestras individuales y colectivas entre 2006 y 2010 en Paterna y Valencia, donde sentó las bases de su lenguaje artístico centrado en el collage y la integración de objetos encontrados.
Con “Personas y lugares”, Ana Ferrando García consolida una línea de trabajo profundamente personal, donde la memoria se transforma en materia artística y la experiencia íntima se abre a una reflexión compartida.