Román indulta un gran toro de Santiago Domecq

Vicente Sobrino


En tan solo 24 horas las cosas cambian. Del tormento de la corrida del sábado, al éxtasis de la del domingo. En esto del toreo no siempre dos y dos son cuatro, pero cuando se actúa con lógica y la sensatez se imponen, dos y dos siempre son cuatro. La última de Feria se barruntaba como la más interesante de todas, por toros y toreros. Estaba señalada en rojo la fecha del domingo 21 de julio, porque sobre el papel se anunciaba lo más interesante del ciclo. Los pronósticos no fallaron.


En cuarto lugar salió un toro llamado “Escondido”, negro listón, marcado con el número 24 y de 545 kilos. Y el tal “Escondido” llevaba escondido la clave de esta Feria que hasta ese momento navegaba a la deriva. No fu nada en varas ese toro, pero desplegó velas en el último tercio y fue como un vendaval para la muleta de Román. Vibrante en su embestida, repetidor, incansable, de arrancada al cite y largo recorrido, además de humillar, era toda una prueba para su presunto matador. Y su presunto matador era Román, que aprovechó la oportunidad para mostrarse pletórico. La faena fue una serie de muletazos sin solución de continuidad, más largos y logrados por el pitón derecho, pero también muy meritorios cuando se pasó al toro por el pitón izquierdo. Gran toro; y torero de respuesta contundente. La gente no fue ajena a lo que estaba viendo y por clamor popular comenzó a blandir pañuelos y todo lo que estaba al alcance de sus manos, para pedir el indulto. Román se dejó querer y alargó la petición; el presidente, dudó en principio, pero ante el plebiscito general se rindió al pueblo y sacó el pañuelo naranja. ¡Indultado “Escondido”!


El resto de la tarde mantuvo el interés de ver una corrida de toros muy interesante. Los de Santiago Domecq, algunos castigados en exceso en varas, cumplieron con las previsiones. Paco Ureña se dejó el alma en sus tres actuaciones, aunque no pudiera brillar con el lucimiento de otras veces. Pero su actitud fue recompensada por el público. Y Román, en los otros dos toros, volvió a demostrar que su progresión y sazón de torero es un hecho.


Gran tarde. No es tan difícil, desde luego cumplir con la gente. Tome nota la empresa, lo de hoy es una lección para el futuro. También un aviso.


Ficha del festejo

Toros de Santiago Domecq, desiguales de presencia, manejables, algunos muy castigados en varas. El cuarto, “Escondido” de nombre, de gran juego en la muleta, fue indultado.


Paco Ureña: saludos; silencio tras aviso y saludos tras aviso.


Román: saludos tras aviso; dos orejas simbólicas y silencio


Plaza de toros de Valencia. Cuarta y última de Feria. Media entrada.

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