Los tres novilleros a punto para el paseíllo. Foto: Hermanos Mateo.

Vicente Sobrino

Adiós al 26 y esperando ya el 27. El festejo final se cerró con más discreción que brillantez, a pesar de las dos orejas cortadas, que fueron a parar a las manos de Juan Alberto Torrijos, una, e Ignacio Garibay, la otra. Peticiones para concederlas las hubo, desde luego, otra cosa es la exigencia. Era tarde de público festivo y no muy habitual. En cualquier caso, la voluntad y el ánimo han de tenerse en cuenta. Y se tuvieron.

La novillada de “Casa de los Toreros”, el cuarto saltó como sobrero, fue noble, no ofreció dificultades insalvables e incluso a ese remiendo se le dio al vuelta al ruedo en el arrastre. Premio excesivo para un novillo que pasó desapercibido en varas, que fue colaborador en la muleta pero no llegó a la nota de ser de tan alta nota. Torrijos se descaró con él desde el primer momento, con un inicio genuflexo y un derroche de voluntad después. Labor afanosa, sincera, que tuvo como colofón una buena estocada aunque perdiera la muleta en el trance.

Devuelto el primero por inválido, se corrió el turno y saltó el reseñado como cuarto. También inicio de rodillas, sin cuajar. Puso empeño Torrijos ante un novillo que iba sin clase, bondadoso pero sin terminar de rematar el viaje. Torrijos dio la vuelta al ruedo por su cuenta y riesgo, y hubo parte de público que protestó.

Discreto en líneas generales Javier Cuartero. A su primero le costaba tomar la muleta y se puso algo defensivo, además de cortar la embestida por el pitón izquierdo. Voluntarioso, Cuartero. Al quinto lo saludó con la muleta con dos cambiados por la espalda, un banderazo y el del desprecio. Noble el novillo, aunque también le costó entrar en la muleta. Faena discontínua, con estimables muletazos sueltos. Las cercanías finales, el desplante y unas manoletinas, precedieron a una buena estocada.

Poco pudo hacer Garibay con el tercero, rebrincado y defensivo. En la faena hubo más porfía que toreo. El sexto, que manseó en el caballo, fue repetidor en la muleta y Garibay se mostró más firme y tuvieron cierto empaque los doblones iniciales a una mano. Sacó algún natural de buen trazo, terminó con las cansinas “luquesinas” y la estocada final le sirvió el premio en bandeja.

Ficha

Seis novillos de “Casa de los Toreros”, el cuarto como sobrero. Desiguales de presencia, cuarto, quinto y sexto, de mayor cuajo. Nobles y manejables, aunque alguno le costó entrar en la muleta. Al cuarto se le dio la vuelta al ruedo en el arrastre, prenio excesivo.

Juan Alberto Torrijos: pinchazo y estocada (vuelta por su cuenta entre protestas); buena estocada perdiendo muleta (oreja).

JavierCuartero: dos pinchazos y estocada perdiendo muleta (silencio); buena estocada (vuelta tras aviso).

Ignacio Garibay: media perpendicular y descabello (saludos); estocada perdiendo muleta (oreja).

Plaza de Valencia, 11 de octubre. Casi media plaza. Último festejo de la temporada. Saludaron tras banderillear Gravito, Robledo, Expósito y Sergio Pérez

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