Redacción Valencia Capital Radio

Tres franjas distintas para cuatro jornadas de septiembre

Lo digital iba a liberar al espectador del reloj: cada cual elegiría cuándo mira y cuándo escucha. El calendario de septiembre del Valencia CF dice otra cosa. Entre el 6 y el 20, LaLiga EA SPORTS ha citado al equipo cuatro veces en tres franjas horarias distintas: las 16:15 del domingo 6, las 21:00 del viernes 11, las 20:00 del martes 15 y, otra vez, las 21:00 del domingo 20. Ninguna de esas citas repite la hora de la anterior.

Los datos de audiencia apuntan en la misma dirección. Internet vuelve a ser el medio de mayor penetración en España, con un alcance del 91,0%, mientras la radio se mantiene como cuarto medio en alcance, con una penetración del 54,2%, según el primer EGM de 2026. La radio mantiene ese alcance pese a emitir en horarios fijados por la programación. Esa escucha tampoco se ha quedado fuera de la red. Casi un 14% de la audiencia de radio es ya escucha por streaming, según la AIMC, que difundió ese dato en 2024.

El directo no ha desaparecido: se ha mudado dentro de lo digital

Lo que comparten esos formatos no es la pantalla, sino el reloj. Un partido o un magacín matinal existen mientras ocurren, con una persona al otro lado y sin manera de adelantarlos. Escucharlos después suele ser otra cosa, un resumen o un resultado ya sabido. En lugar de sustituir la hora fija, el catálogo digital ha abierto dentro de sí una categoría entera para ella.

Ese movimiento se mide con precisión en la parte del catálogo que opera con licencia estatal. En una mesa de ruleta en vivo se juega contra un crupier que gira la rueda ante una cámara, en una emisión en directo cuyas partidas ocurren a su hora y no se repiten. La distancia con la modalidad convencional se ha ensanchado en diez años. En marzo de 2016 las dos estaban prácticamente empatadas, según los datos de Gmonitor: 2,26 millones de euros de ingresos brutos la modalidad en vivo y 2,10 la convencional. En marzo de 2026 la primera llegaba a 22,46 millones y la segunda se quedaba en 1,42, una proporción de casi 16 a 1. La cita, de nuevo, es lo que separa un formato del otro.

Quien fija la hora no está en Mestalla ni en el salón de casa

Esas franjas las decide un tercero. LaLiga publicó los horarios de la quinta jornada y situó el Sevilla FC contra Valencia CF del viernes 11 de septiembre a partir de las 21:00, un hueco que obliga a mover la cena o el turno de trabajo. El abonado no interviene en esa decisión y el calendario se reordena en torno a ella jornada a jornada.

En la radio de proximidad eso lleva décadas funcionando y nadie lo llama innovación. Un informativo de mediodía o una retransmisión comarcal se emiten a su hora, con el oyente organizando el desayuno o el trayecto a su alrededor. Ese consumo migró a la aplicación del móvil sin que cambiara nada más que el aparato. La AIMC anunció que el EGM incluiría por primera vez la audiencia por streaming y en directo de las principales cadenas a partir de sus datos censales de consumo, en la tercera ola de 2024.

La tarde se ordena aunque el partido no acompañe

Una cita a hora fija también tiene un coste. Ordena la tarde alrededor de algo que no se puede pausar, y lo hace al margen de lo que ocurra dentro: el aficionado que se sentó ante el partido del día 11 llegó a esa cita con el equipo colista y un solo punto en las cuatro primeras jornadas de Liga, y aun así reservó la noche. Para cortar de raíz una costumbre así en el terreno del azar existe una herramienta pública: la autoprohibición en el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego, el RGIAJ. Quien se apunta pierde el acceso a las modalidades de azar que obligan a identificarse antes de empezar.

Queda el hábito, que es más viejo que cualquier soporte. La semana valenciana se marca en esas franjas mientras alguien las fije, sean las 16:15 de un domingo o el boletín de las ocho de la mañana. Lo que se pierde al verlo todo más tarde no es el resultado, que ya se sabe, sino la parte que solo existe en directo. Ahí están el vecino comentando la jugada en el rellano, la llamada a la emisora y el ruido que sube de la calle cuando marca el equipo. Esa conversación tiene hora de cierre y no se recupera bajo demanda.

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