
VICENTE SOBRINO
La última oreja de estas Fallas fue para Emilio de Justo, por una faena compacta al quinto de la tarde. Un buen toro, posiblemente el de más transmisión de lote de Núñez del Cuvillo.
Comprometido, decidido, con ideas claras, la faena de Emilio de Justo no tuvo resquicio alguno. Y tuvo momentos muy luminosos, como la arrucina con la mano izquierda, desprovista la muleta de la espada, o una tanda de naturales a pies juntos en la recta final de esa labor. Cobró una estocada algo defectuosa y, para mayor resta de un premio mayor, el puntillero levantó por dos veces al moribundo toro.
Ya en su primero, segundo de la tarde, De Justo mostró una total predisposición. En esta ocasión no fue faena redonda, pero tuvo trances interesantes. Su compromiso en la tarde fue evidente.
Talavante mantuvo las mismas constantes en su primero y en su segundo. Autosuficiente, sin agobios, cómodo, incluso por momentos a gusto delante de sus toros. Sus dos faenas casi fueron un calco, sin romper ninguna del todo. Algo frías, también.
Y desapercibido Juan Ortega. Ni con el capote ni con la muleta. Se le quisieron ver destellos en el sexto, más virtuales que reales. Una vez más, su paso por Valencia ha sido una decepcción.
FICHA DEL FESTEJO:
Toros de Núñez del Cuvillo, de correcta presentación, bien armados y muy toreables.
Alejandro Talavante: saludos y silencio tras aviso.
Emilio de Justo: vuelta al ruedo tras aviso y oreja tras aviso.
Juan Ortega: silencio y silencio.
Noveno y último festejo de Fallas. Tres cuartos de entrad