Ni Miguel Ángel Perera ni Víctor Hernández lograron lucimiento

VICENTE SOBRINO
Listo hasta decir basta, Marco Pérez. Se las sabe todas y las que no, las aprende sobre la marcha. Su actuación fallera fue un derroche de ganas, de actitud, de apurar al máximo sus posibilidades, de no dejar nada al aire. Como si lo trajera todo estudiado. Y todo eso llega a la gente. En su primera baza comenzó el espectáculo con un pase cambiado en el mismo platillo y, sin esperar a más, una serie de rodillas sobre la derecha que levantaron clamor. Colaborador el toro, no dejó de acudir a la muleta de Marco Pérez sin plantear condiciones. La faena fue de esas que se llaman “populistas”, de conexión rápida con los tendidos. Y de lo que se trata en este caso es, a falta de exquisiteces, conquistar al público por la vía que sea. Muy buen toro y torero habilidoso, listo. Los compases finales, por los adentros, subieron el tono de la fiesta. Ese toro, en el segundo tercio, había puesto en apuros al banderillero JoséAntonio Prestel, que se estrelló contra el burldero al intentar entrar en él.
El toro le tiró varios derrotes, intentando sacarlo de la guarida, en momentos angustiosos; no lo consiguió. En la enfermería asistieron a Prestel de una herida en el labio superior, calificada de pronóstico reservado.
El toro que cerró la corrida fue tan deslucido como el precioso salinero que saltó quinto. Pero a Marco Pérez no pareció importarle la condición del toro y montó su fiesta particular. Otra encomiable actitud y una puesta en escena de conocer bien cómo, cuando y de qué manera se conquista al público. La faena fue otro derroche de ganas, de decisión, de sinceridad. Hubo poco toreo en sí, pero en estos casos lo que importa y se valora es vaciarse en voluntad. Además, a este toro lo despachó de un estoconazo sin puntilla…aunque perdió la muleta en el crucve.
Miguel Ángel Perera no terminó de entenderse con el buen primero. Faena discreta, con algún natural notable pero poca cosa. Correcto, suficiente, pero se quedó muy corto en todo. El cuarto fue otro de los toros destacados, pero Perera no se comprometió mucho con él. Amontonó pases, pero diciendo muy poco. Deslavazado, incluso.
Al serio y bien armado segundo, como toda la corrida, le planteó Víctor Hernández una faena compuesta pero falta de salsa. Hubo naturales notables, echando la pierna contraria adelante, pero también algo fría esa labor. Mato mal a ese toro. El precioso salinero que saltó quinto, fue manso por los cuatro puntos cardinales, rebrincado y de cabeceo constante. No tuvo gobierno la faena de Hernández que, además, fue larga y careció de sentido.
FICHA DEL FESTEJO:
Toros de Santiago Domecq, el cuarto lidiado como sobrero al ser devuelto el titular, bien presentados y armados. Excepto quinto y sexto, deslucidos, el resto fue noble y cómodos de torear.
Miguel Ángel Perera: silencio tras aviso y saludos tras aviso.
Víctor Hernández: vuelta al ruedo y silencio.
Marco Pérez: oreja tras aviso y oreja. Salió a hombros.
Séptimo festejo de Fallas. Algo más de media entrada. El banderillero José Antonio Prestel fue asistido en la enfermería de una herida en el labio superior que penetra en la cavidad bucal, de pronóstico reservado.