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Redacción Valencia Capital Radio

Las alergias no son propiedad exclusiva de la primavera, el verano también tiene las suyas propias, a las que hay que prestarle la merecida atención. Tal como explica el doctor Juan Jose Liñana, alergólogo del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, “además de la alergia a los pólenes estivales, artemisia, salsola, chenopodium, girasol, parietaria… son otras las patologías alérgicas que pueden aparecer durante los meses de verano, menos conocidas, pero no por ello menos relevantes”. Diagnosticarlas y tratarlas correctamente es clave para evitar manifestaciones alérgicas graves sobre todo cuando se trata de determinados alimentos o picaduras de insectos.

Alergias alimentarias

Con la llegada del verano y el consumo de las frutas de temporada como son las rosáceas (melocotón, cerezas, ciruelas, nectarina, níspero, albaricoque, paraguayo, fresas y otras) y frutas tropicales (piña, kiwi, aguacate, …) “pueden aparecer, -según el doctor Liñana-, las alergias alimentarias a las mismas, sobre todo en aquellos pacientes alérgicos al polen, debido a la existencia de proteínas alergénicas presentes en pólenes y alimentos de origen vegetal”.  

“Las proteínas causantes de este tipo de cuadros, -comenta el doctor Liñana-,  son de dos tipos, las llamadas profilinas que habitualmente producen síntomas leves y normalmente localizados a nivel orofaríngeo (picor oral o en garganta, inflamación de labios, lengua y en ocasiones úvula); y las LTPs que debido a su estabilidad suelen ser responsables de manifestaciones alérgicas graves (anafilaxia donde se produce afectación de múltiples órganos con aparición de síntomas a nivel cutáneo, digestivo, respiratorio o cardiovascular).

Este fenómeno, alergia a pólenes y alimentos de origen vegetal, es muy prevalente en el área mediterránea, siendo en ocasiones una alergia persistente y potencialmente severa. “En estos casos es necesario que un especialista en Alergología realice un estudio e indique qué frutas puede tomar y cuáles debe evitar”, afirma el profesional. 

Según la sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, “siete de cada diez reacciones a alimentos se producen fuera del domicilio”. Por eso, los alergólogos recomiendan que no se baje la guardia, tampoco en verano, y se sigan “vigilando todos los ingredientes de los productos que se ingieren”.

Picaduras por himenópteros

Las picaduras por himenópteros (avispas y abejas) se producen más durante estos meses, ya que la actividad de estos insectos aumenta y además la exposición de la población también es mayor, debido a la realización de actividades al aire libre.

Las reacciones por picaduras pueden ser locales con una hinchazón, enrojecimiento, dolor, y picor en la zona de la picadura. Según el doctor Liñana, “son molestas, pero no graves. Cuando vuelven a picar la reacción suele ser similar. No necesitan tratamiento específico, sólo medidas higiénicas: limpieza y desinfección de la zona, aplicar frío local, antihistamínicos orales en caso de picor o corticoides en crema si aparece inflamación”

Pero ante las picaduras de himenópteros también nos encontramos reacciones sistémicas, urticaria/habones, ronchas generalizadas o hinchazón de algunas partes del cuerpo, mareo, bajada de tensión arterial, tos, pitos, ahogo, dificultad para tragar, incluso pérdida de consciencia. “En la mayoría de los casos, al ser picados de nuevo sufren una reacción igual o más intensa que la anterior. En caso de presentar esta reacción deben acudir al especialista en Alergología para el diagnóstico y llevar a cabo un tratamiento correcto”, subraya el profesional. 

Alergia al sol

En la urticaria solar, las manifestaciones clínicas son la aparición de picor o ardor, enrojecimiento y ronchas en las zonas del cuerpo expuestas al sol que suele desaparecer en unas horas. 

Sin embargo, entre las respuestas anormales de la piel a la exposición solar la más frecuente es lo que se conoce como erupción polimorfa solar, que consiste en la aparición de pequeñas ronchas o granitos, eccemas o manchas rojas en la piel a los 2-3 días de la exposición solar y que, a diferencia del caso anterior, las lesiones pueden persistir durante varios días. “El tratamiento de esta entidad, -comenta el doctor Liañana-, consiste en una adecuada fotoprotección, asociada a la toma de antihistamínicos que puede llegar a controlarla, facilitando la exposición regular al sol y la inducción natural de tolerancia al mismo”.

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